martes, 26 de abril de 2016

EFICIENCIA EN FRUTICULTURA


En el artículo previo destacamos la importancia de la eficiencia y la sustentabilidad en la fruticultura del siglo XXI.  Hoy abordaremos la primera de ellas.
 
¿Qué es ser eficiente en fruticultura?

Para responder esta pregunta no debemos perder de vista que la fruticultura es un negocio que se dedica a la producción de fruta.  Por consiguiente, es nuestro negocio frutícola el que debe ser eficiente. 
 
La eficiencia en fruticultura puede medirse en diversas formas, pero en el fondo significa maximizar la utilidad, con el mejor uso posible de los recursos productivos (tierra, capital (que incluye tecnología) y trabajo (incluido el know how o conocimiento), y considerando la sustentabilidad, a la cual nos referiremos en otro artículo más adelante.
 
En fruticultura, para maximizar la utilidad tenemos que maximizar los ingresos (Precio de la fruta x Cantidad de fruta producida por unidad de superficie) y minimizar los costos.
 
A menudo se nos señala que el precio de la fruta está prácticamente fijado o predeterminado por el mercado.  Esto es una verdad a medias.  Cada nueva temporada los hechos nos demuestran que la fruta de alta calidad y buena condición logra mejores precios en ciertos mercados que su similar de inferiores características.  Es decir, siempre hay alguien dispuesto a pagar algo más por una fruta de excelencia.

En un huerto frutal o parronal, con el conocimiento y la tecnología apropiadas, y siguiendo un protocolo coherente, se puede mejorar tanto la calidad como la condición de la fruta, influyendo positivamente en su precio.  Esto mismo es válido para obtener mejores rendimientos.
 
En el período de reposo de los árboles frutales y parronales deberíamos tomarnos algún tiempo de reflexión para aclarar los siguientes aspectos productivos que son muy relevantes:
  1. Considerando las características de disponibilidad y calidad de agua de riego, clima, suelo y sistema productivo, ¿Cuál es el techo de producción de mi huerto o parronal?, ¿A qué distancia estoy actualmente de él?, ¿Qué podría hacer para mejorarlo?  Esto último implica identificar los factores limitantes.
  2. ¿Cuál es la situación de calidad y condición de la fruta de mi huerto o parronal? ¿Es posible mejorarla? Para responder esta pregunta, nuevamente es necesario conocer los factores limitantes.
  3. ¿Estoy produciendo fruta con la menor cantidad posible de madera no productiva?  Este aspecto, bien manejado (área foliar adecuada al objetivo productivo), tiene una gran incidencia positiva en la calidad y condición de la fruta, y en los rendimientos.
 
Respecto a minimizar los costos, los productores frutícolas normalmente están muy preocupados de los costos de su programa fitosanitario o de fertilizantes, y del costo diario de la mano de obra. 
 
En el período reflexivo al que nos referimos anteriormente, podríamos incluir las siguientes preguntas relativas a la estructura de costos:
  1. ¿Estoy ocupando el tipo, la cantidad y/o la dosificación (distribución en el tiempo) apropiada de fertilizantes para mi huerto o parronal?  A modo de ejemplo, es interesante destacar que altos niveles de fertilización nitrogenada suelen enmascarar otras limitantes.
  2. ¿Cuál es la mejor estrategia de control de malezas para la situación específica de mi plantación?
  3. En relación al programa fitosanitario, ¿Cuál es la estrategia de control de plagas y enfermedades que estoy siguiendo? ¿Estoy aplicando en los momentos oportunos? ¿Puedo mejorar la eficiencia de mis aplicaciones para así disminuir el volumen de mezcla aplicado y por consiguiente la cantidad de producto empleado?
  4. Para el ítem mano de obra, ¿Cuánto me cuesta cada labor por kg de fruta producida y cómo influye la oportunidad de la ejecución de los trabajos en dicho costo?  En este aspecto es muy importante estudiar cómo mejorar la eficiencia de la mano de obra en cada labor puntual.  
 
 
 
 

sábado, 16 de abril de 2016

DESAFIOS DE LA FRUTICULTURA EN CHILE

La fruticultura de exportación en Chile está experimentando - y continuará haciéndolo - múltiples desafíos, entre los que podemos mencionar:

  1. Escasez de mano de obra, que se traduce en dificultad para conseguir trabajadores agrícolas en el momento oportuno y bajo nivel de preparación de ellos.
  2. Tipo de cambio fluctuante, que entre otras cosas significa ingresos fluctuantes
  3. El cambio climático.  Están apareciendo nuevos climas en las zonas productoras tradicionales.  Por otra parte se están haciendo más frecuentes eventos dañinos inesperados, como heladas, lluvias y olas de calor extremo.  También se ha intensificado el efecto de los rayos UV.
  4. Regulaciones crecientes de los mercados de destino en busca de la inocuidad alimentaria, por un lado con la restricción al uso de muchos pesticidas (programas de bajos residuos o residuos no detectables) y por otro con exigencias de seguridad microbiológica (nuevas regulaciones del FDA de Estados unidos).
  5. Desarrollo de resistencia de algunas plagas a ciertos pesticidas, como por ejemplo el caso de Escama de San José.
  6. Hacer fruticultura sustentable; es decir, con el menor impacto posible al medio ambiente.  Esto trae consigo reducir el consumo de agua, la emisión de CO2, el uso de energía y la contaminación del ambiente con agroquímicos.  Además hay una preocupación creciente por la conservación del recurso suelo.
Los desafíos anteriores se dan en el marco de un gran desafío permanente: la fruticultura trabaja con seres vivos, cuyas respuestas en ocasiones escapan a nuestra capacidad de comprensión de sus procesos.
 
En resumen, hay dos palabras claves que cada día van a adquirir mayor importancia en la Fruticultura del siglo XXI: eficiencia y sustentabilidad. 
 
El propósito de este blog es contribuir a través de la innovación al desarrollo de la Fruticultura para el siglo XXI.