CULTIVO DEL DAMASCO EN CHILE
A partir de un árbol de damasco que encontré el viernes pasado en
el interior de un huerto de ciruelos D'Agen (ver foto), he decidido escribir este
artículo, en el cual resumo mi experiencia personal (más de 35 años) con esta
especie frutal, complementada con alguna información oficial y reflexiones
propias.
De acuerdo con la información oficial (Catastro Frutícola Odepa –
Ciren, Región de Valparaíso 2020), se estima que actualmente existen alrededor
de 610 hectáreas (has)
de huertos comerciales (plantaciones de 0,5 has o superiores) de damascos en
Chile, las que se contrastan, por ejemplo, con casi 40.000 has de cerezos, 45.500
de uva de mesa y 43.400 de nogales (a mi juicio todas ellas subestimadas). Según esta misma fuente, las plantaciones de huertos
de damascos están ubicadas principalmente en las regiones de Coquimbo (190
has), Valparaíso (205 has) y Metropolitana (170 has). En la región del Libertador General Bernardo
O’Higgins hay solamente cerca de 43 has plantadas.
Por otra parte, la misma fuente oficial (Catastro Frutícola Odepa –
Ciren, Región Metropolitana 2004) reporta que el año 2004 había en Chile 1.960 has plantadas con damascos en huertos
comerciales.
Se puede concluir que en 16 años la superficie plantada de damascos
disminuyó en 69%.
A mi juicio, esta situación se debe a la combinación de los
siguientes factores limitantes:
1. Es una especie frutal bastante
exigente respecto a sus requerimientos climáticos. Presenta alta sensibilidad a los daños por heladas,
los que pueden llegar a reducir fuertemente su producción. De acuerdo con algunas investigaciones, puede
haber daños en yemas frutales por heladas en invierno, cuando ellas empiezan a activarse,
y posteriormente en floración y cuaja, etapas que habitualmente son muy tempranas
en la temporada de su desarrollo (agosto y septiembre). Por otro lado, temperaturas muy altas poco
antes de su cosecha afectan severamente la calidad y la maduración de los
damascos. Verano y otoño muy calurosos,
con déficit de riego, influyen muy negativamente sobre la floración y cuaja de
la temporada siguiente. En resumen, es
complicado encontrar una zona climática en que el damasco produzca bien a lo largo
de los años.
2. Requiere un manejo de
formación de huerto y una poda anual posterior muy específicos, ya que los dardos,
que son los principales elementos productores de fruta, duran sólo 2 a 3
temporadas en óptima función productiva.
Posteriormente, en general se debilitan y se secan. Por otra parte, sin una apropiada renovación
de dardos, el huerto cae fácilmente en el fenómeno de “añerismo”.
3. La fruta es muy delicada, se
mancha y daña fácilmente con la manipulación en su cosecha. Una vez cosechada
es de rápido ablandamiento, en comparación con otros frutos de carozos como
ciruelas, nectarines y duraznos.
4. En general la duración en poscosecha
de los damascos almacenados en frío es menor a la de otros carozos.
La experiencia práctica de estas limitantes por muchos productores
frutícolas que plantaron damascos, y que no tuvieron buenos resultados
productivos, ha llevado a que en general los fruticultores rehúyan plantar
huertos de este frutal.
Algunos programas de mejoramiento varietal han introducido nuevas
variedades, que tendrían ciertas características que posiblemente puedan
representar una mejoría respecto a los factores mencionados más arriba. Sólo el tiempo dirá si esto es efectivo.
Finalmente quiero entregar algunas recomendaciones, basadas en mi
experiencia, para los que deseen plantar, una o varias plantas de damasco en su
casa o parcela:
1. Recomiendo las variedades
tradicionales Modesto y Tilton, que son de sabor sobresaliente cuando han
alcanzado su madurez de consumo, y tienen buen comportamiento productivo.
2. En casas, sugiero plantar en
exposición norte (para el hemisferio sur), con muy buena iluminación y cerca de
murallas.
3. En general, no plantar en la
costa (hay algunas excepciones con variedades locales) y tampoco en zonas con antecedentes
de heladas severas.