lunes, 11 de octubre de 2021

NUTRICION VS FERTILIZACION EN FRUTICULTURA  2

AGUA (NUTRICION HIDRICA)

                                                  


 

El agua es la invitada a este segundo artículo de la serie Nutrición vs Fertilización en Fruticultura.  Como hay mucha información disponible sobre la fisiología del agua en las plantas, su dinámica en el suelo y la descripción de los sistemas de riego, mi propósito al escribir estas líneas es entregar información práctica, recolectada durante muchos años de experiencia, respecto al uso y manejo del agua de riego, buscando optimizar su aspecto nutricional en frutales.

Factores importantes a considerar para una buena nutrición hídrica

1.       Puesto que el agua es absorbida por las raíces, el sistema radicular debe estar en buena condición.  En este punto es importante evaluar, al menos 3 a 4 veces al año, a través de la inspección de calicatas, la calidad, cantidad, vigor y capacidad de desarrollo de raíces de las plantas.  En estas inspecciones se debe revisar la cantidad de raicillas finas y de raíces de hasta 2 mm de diámetro, que son las que principalmente absorben el agua y los nutrientes inorgánicos.  También hay que examinar la presencia de plagas radiculares, como burritos, cabritos, nemátodos y pulgones de la raíz en pomáceas, para determinar eventuales medidas de control o de mitigación (en el caso de nemátodos).  

2.       Efectuar riegos adecuados para el sistema productivo elegido, considerando las características de clima y suelo del lugar.  En este punto, me parece necesario destacar lo siguiente:

v  Evitar excesos de humedad en el suelo temprano en la temporada (salidas de invierno – inicios de primavera) y en la cosecha, ya que se produce asfixia radicular y la consiguiente muerte de raicillas.

v  Por otra parte, falta de humedad en el suelo durante períodos de alta temperatura (verano y otoño) producen muerte de raicillas.

v  Recomiendo definir la profundidad efectiva a la cual debe regarse. Para ello se confeccionan múltiples calicatas por huerto de iguales características, y se revisa la ubicación en profundidad de las raicillas y raíces de hasta 2 mm de diámetro.

v  Sugiero implementar y operar en forma adecuada instrumentos para determinar el contenido de humedad en el suelo: tensiómetros, bloques de resistencia eléctrica o sondas de capacitancia.  En este punto es muy importante definir los sectores y plantas a monitorear (deben ser representativos) y colocar apropiadamente los instrumentos; con ello las lecturas tendrán validez práctica para establecer pautas de riego.

v  En complemento a lo mencionado en el punto anterior, es imprescindible chequear en forma periódica la humedad de suelo a través de la inspección de calicatas representativas.

v  Es recomendable efectuar pruebas de infiltración del agua en cada huerto.  En ocasiones la velocidad de infiltración del agua en el tiempo es inferior a la tasa de aporte del riego, generándose escurrimientos cuando hay riegos prolongados.

v  En riegos por surcos se debe tener especial cuidado con el sellado de los surcos debido al depósito de sedimentos.  En estos casos se recomienda repasar los surcos de riego al menos una vez por mes durante la temporada de riego.       

3.       Caracterizar adecuadamente la calidad química del agua de riego.  Para ello, en Chile, recomiendo hacer análisis de nutrientes y de sales (cationes y aniones) tres veces durante la temporada: mediados a fines de octubre, mediados a fines de diciembre y fines de marzo, pues el contenido de nutrientes y sales sufre variaciones importantes durante la temporada de riego. La sequía que afecta a nuestro país por ya más de 12 años ha ido incrementando gradualmente tanto el pH del agua de riego, como su contendido de sales, lo que ya está produciendo efectos negativos en algunos frutales más sensibles.    

lunes, 27 de septiembre de 2021

 

NUTRICION VS FERTILIZACION EN FRUTICULTURA  1

FUNDAMENTOS

                                        


En algunas especies frutales ya se ha iniciado la práctica de la fertilización de los huertos, y en otras está por comenzar.  Por este motivo, he decidido escribir una serie de artículos cuyo objetivo es abordar la fertilización dentro del contexto de la nutrición adecuada (integral) de una plantación frutal.

Después de haber realizado un programa completo de fertilización, a menudo el resultado final productivo y de desarrollo de las plantaciones no es el esperado por el productor.  Más allá de posibles errores en el tipo de fertilizante usado, las dosis aplicadas, las épocas de fertilización o la forma de aplicar los fertilizantes, normalmente se desconoce o se pasa por alto que la fertilización es uno de los componentes de un amplio concepto llamado nutrición.   

Podemos definir la nutrición como todos los elementos necesarios que debe “absorber” una planta para su funcionamiento.  Cabe señalar que la nutrición siempre está presente; puede ser suficiente o insuficiente para que un vegetal muestre todo su potencial.  Incluso cuando no hay fertilización aportada por el ser humano, hay una nutrición base entregada por la interacción de agua – clima – suelo del lugar.    

Antes de referirnos a la nutrición adecuada (integral) de los huertos frutales, es conveniente tener presente que el objetivo de cualquier plantación frutal comercial es obtener la mayor producción de frutas, de alta calidad, y buena condición de poscosecha, a través de los años.  Para esto se debe generar una nutrición adecuada, que es la que permitirá una alta producción de carbohidratos por las hojas, y posteriormente una buena distribución de ellos entre los diferentes órganos de la planta: raíces, estructuras permanentes (tronco, brazos, maderas secundarias, cargadores), brotes, hojas y frutos.  Los factores ambientales tienen una gran incidencia en la formación, almacenamiento y uso de carbohidratos en la planta; pero, mediante las prácticas culturales del huerto, es posible influir significativamente en la distribución de los carbohidratos entre los diferentes órganos, buscando favorecer a los que nos interesen según la época del año.  La fertilización bien ejecutada es una poderosa herramienta para conseguirlo.

Nutrición adecuada

La nutrición adecuada de plantas frutales considera, en orden de importancia, los siguientes elementos:

1. Agua (nutrición hídrica).  Las plantas requieren un suministro adecuado de agua – que absorben por sus raíces – no solo porque “ingieren” los nutrientes minerales disueltos en ella, sino también por las otras múltiples funciones que cumple el agua en los vegetales.  Así, es importante que el sistema radicular esté en buenas condiciones (cantidad de raíces y sanidad de ellas) para que pueda absorber el agua necesaria.

 

2. Anhídrido carbónico (nutrición carbonada).  Todos los vegetales requieren anhídrido carbónico (CO2), que está en el aire, para elaborar los carbohidratos que usan posteriormente en todos sus procesos, incluyendo la formación de los compuestos que dan estructura y sabor a la fruta.  Aunque el suministro atmosférico de CO2 no es una limitante, como son las hojas las que absorben este gas, tanto la cantidad de ellas como su condición ponen un límite a su disponibilidad para la planta.    

 

3. Nutrientes inorgánicos esenciales (nutrición mineral).  Corresponden a elementos químicos que están en el suelo, y que las plantas los absorben disueltos en el agua.  Tienen múltiples funciones en los vegetales.  Habitualmente se clasifican en macronutrientes (las plantas los requieren en altas cantidades) y micronutrientes (se necesitan pequeñas cantidades de ellos para un buen funcionamiento).  La fertilización habitual de los huertos está basada principalmente en el aporte de fertilizantes que contienen macronutrientes.

 

En los siguientes artículos de esta serie iremos desarrollando cada uno de los elementos de la nutrición adecuada.    

domingo, 29 de agosto de 2021

 

MANEJO DE FORMACION DE HUERTOS DE CIRUELOS D’AGEN

                                   


Planta de ciruelo D’Agen de 4 años, con buena formación inicial


Motivados por las buenas perspectivas comerciales de las ciruelas D’Agen como fruta fresca en China, varios productores están estableciendo nuevos huertos de este tipo de ciruelos.

A lo largo de varios años, con algunos fruticultores hemos desarrollado un sistema productivo eficiente, de altos rendimientos, y que produce la calidad (calibre y contenido de azúcar) y condición (firmeza y piel resistente) de fruta que pide el mercado chino.

Este sistema productivo se basa en huertos plantados sobre portainjerto Marianna 2624, a distancias de 4,5 a 5 m entre hileras y 4,0 a 3,5 m sobre la hilera.   Consiste en una formación en multieje (o copa cerrada), con 4 o 5 ejes.  En cada eje se desarrollan 4 a 5 ramas laterales abiertas hacia posición cercana a la horizontal.  Finalmente, en cada una de estas ramas laterales se van construyendo gradualmente 4 a 6 cargadores (ramillas endardadas nuevas), los que se van renovando gradualmente, de modo de mantener siempre una abundante cantidad de dardos nuevos en producción.

Se debe tener siempre presente que los dardos son los principales elementos productores de fruta.  Duran 2 a 3 temporadas en óptima función productiva.  Después de esa edad, se van alargando, haciéndose “colgantes” y/o “añeros”. Por esto, es fundamental la permanente renovación de ellos, estimulando el desarrollo de materiales anuales de buen vigor.

En la práctica, para formar este sistema productivo, es necesario fomentar el desarrollo de ramas laterales en cada eje, mediante una poda apropiada (de invierno y poda en verde posterior), y eventualmente el uso de reguladores de crecimiento. 

Posteriormente, en algunas ramas laterales cerradas, es necesario efectuar oportuna y adecuada ortopedia.

Finalmente, cuando cada eje tenga en su zona terminal la cantidad y calidad precisa de elementos productivos, es posible contenerlo en altura, rebajándolo sobre ellos.

 


Ortopedia de ramas laterales en árbol de 4 años

domingo, 22 de agosto de 2021

 

CULTIVO DEL DAMASCO EN CHILE

                                                  


A partir de un árbol de damasco que encontré el viernes pasado en el interior de un huerto de ciruelos D'Agen (ver foto), he decidido escribir este artículo, en el cual resumo mi experiencia personal (más de 35 años) con esta especie frutal, complementada con alguna información oficial y reflexiones propias.

De acuerdo con la información oficial (Catastro Frutícola Odepa – Ciren, Región de Valparaíso 2020), se estima que actualmente existen alrededor de 610 hectáreas (has) de huertos comerciales (plantaciones de 0,5 has o superiores) de damascos en Chile, las que se contrastan, por ejemplo, con casi 40.000 has de cerezos, 45.500 de uva de mesa y 43.400 de nogales (a mi juicio todas ellas subestimadas).  Según esta misma fuente, las plantaciones de huertos de damascos están ubicadas principalmente en las regiones de Coquimbo (190 has), Valparaíso (205 has) y Metropolitana (170 has).  En la región del Libertador General Bernardo O’Higgins hay solamente cerca de 43 has plantadas.

Por otra parte, la misma fuente oficial (Catastro Frutícola Odepa – Ciren, Región Metropolitana 2004) reporta que el año 2004 había en Chile 1.960 has plantadas con damascos en huertos comerciales.

Se puede concluir que en 16 años la superficie plantada de damascos disminuyó en 69%. 

A mi juicio, esta situación se debe a la combinación de los siguientes factores limitantes:

1.   Es una especie frutal bastante exigente respecto a sus requerimientos climáticos.  Presenta alta sensibilidad a los daños por heladas, los que pueden llegar a reducir fuertemente su producción.  De acuerdo con algunas investigaciones, puede haber daños en yemas frutales por heladas en invierno, cuando ellas empiezan a activarse, y posteriormente en floración y cuaja, etapas que habitualmente son muy tempranas en la temporada de su desarrollo (agosto y septiembre).  Por otro lado, temperaturas muy altas poco antes de su cosecha afectan severamente la calidad y la maduración de los damascos.  Verano y otoño muy calurosos, con déficit de riego, influyen muy negativamente sobre la floración y cuaja de la temporada siguiente.  En resumen, es complicado encontrar una zona climática en que el damasco produzca bien a lo largo de los años.

2.    Requiere un manejo de formación de huerto y una poda anual posterior muy específicos, ya que los dardos, que son los principales elementos productores de fruta, duran sólo 2 a 3 temporadas en óptima función productiva.  Posteriormente, en general se debilitan y se secan.  Por otra parte, sin una apropiada renovación de dardos, el huerto cae fácilmente en el fenómeno de “añerismo”.

3.    La fruta es muy delicada, se mancha y daña fácilmente con la manipulación en su cosecha. Una vez cosechada es de rápido ablandamiento, en comparación con otros frutos de carozos como ciruelas, nectarines y duraznos.

4.   En general la duración en poscosecha de los damascos almacenados en frío es menor a la de otros carozos.  

La experiencia práctica de estas limitantes por muchos productores frutícolas que plantaron damascos, y que no tuvieron buenos resultados productivos, ha llevado a que en general los fruticultores rehúyan plantar huertos de este frutal.

Algunos programas de mejoramiento varietal han introducido nuevas variedades, que tendrían ciertas características que posiblemente puedan representar una mejoría respecto a los factores mencionados más arriba.  Sólo el tiempo dirá si esto es efectivo.

Finalmente quiero entregar algunas recomendaciones, basadas en mi experiencia, para los que deseen plantar, una o varias plantas de damasco en su casa o parcela:

1.  Recomiendo las variedades tradicionales Modesto y Tilton, que son de sabor sobresaliente cuando han alcanzado su madurez de consumo, y tienen buen comportamiento productivo.

2.  En casas, sugiero plantar en exposición norte (para el hemisferio sur), con muy buena iluminación y cerca de murallas.

3.    En general, no plantar en la costa (hay algunas excepciones con variedades locales) y tampoco en zonas con antecedentes de heladas severas.

miércoles, 11 de agosto de 2021

 

SEQUIA: POSIBLES REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO.

2. CEREZOS


En el segundo artículo de esta serie abordaré el posible impacto negativo que puede tener la falta de agua sobre el desarrollo vegetativo y productivo de los cerezos.  Como fue mencionado en mi artículo anterior (SEQUIA: POSIBLES REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO.  1. Uva de Mesa), este efecto dependerá de la época en que ésta ocurra, su magnitud, su duración en el tiempo, y la condición previa de las plantas.

En primer lugar, asumiendo que hubo un adecuado suministro de agua de riego en el período poscosecha, es fundamental que desde el estado de yema hinchada hasta la cuaja de frutos el suelo tenga un buen contenido de humedad.  En caso contrario se producirán problemas de cuaja y de desarrollo de brotes.  Así, considerando la muy baja pluviometría de este otoño e invierno a la fecha, recomiendo dar uno o dos buenos riegos (en profundidad) antes del 20 de agosto, si se dispone de agua.

Si ocurre una restricción de agua moderada, que se produzca solamente durante septiembre y la primera quincena de octubre, se vería afectada negativamente la división celular de los frutos y su desarrollo de pared celular, y también el crecimiento de brotes y hojas.  Esto traerá consigo un menor potencial de calibre y fruta más blanda, y además originará ramillas más cortas y dardos más compactos para la siguiente temporada.  Si este fuera el escenario, sugiero hacer ajuste temprano de carga (según la cantidad de la cuaja) y realizar varias aplicaciones foliares de calcio y bioestimulantes.

Por otra parte, si hay un déficit significativo de agua durante las últimas tres semanas antes de cosecha (fase III, elongación celular) el tamaño de la fruta y su firmeza se verán seriamente afectados, y también el desarrollo de brotes.  En este caso, sugiero evaluar la eliminación total de la fruta y concentrarse en favorecer la integridad de las hojas, pensando en la siguiente temporada y la permanencia del huerto a futuro.

Cabe señalar que restricciones hídricas importantes—pero sin que provoquen caída de hojas—en el período de inducción y posterior diferenciación de yemas frutales (noviembre a abril) darán origen a una muy alta cantidad de frutos dobles o deformes en la cuaja de la primavera siguiente.  En esta circunstancia el uso de bloqueadores solares no será de utilidad.   

Ante una muy grave escasez de agua a lo largo de toda la temporada, en algún momento será necesario implementar medidas drásticas, como puede ser dejar algunos huertos en producción y otros rebajarlos fuertemente sobre madera gruesa (“poda a tocones”).

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 9 de agosto de 2021

SEQUIA: POSIBLES REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO.

1. UVA DE MESA


Ante la crítica situación de falta de lluvias otoñales e invernales, y la escasa acumulación de nieve que se ha registrado esta temporada, especialmente en la zona comprendida entre Aconcagua y Curicó, unidas a una sequía de más de 10 años, varios productores me han consultado qué hacer.

Esto me ha motivado a escribir una serie de artículos, buscando entregar orientaciones para algunas especies frutales (uva de mesa y carozos), respecto a las posibles repercusiones que esta situación puede tener en su comportamiento vegetativo y productivo, y cómo enfrentar su manejo.

En términos generales, es muy difícil predecir con exactitud el impacto de la falta de agua sobre el comportamiento vegetativo y productivo de vides y carozos, ya que su efecto dependerá de la época en que ésta ocurra, su magnitud, su duración en el tiempo, y la condición previa de las plantas.

No obstante lo anterior, a continuación se esbozan algunas ideas y recomendaciones para uva de mesa, dependiendo del hipotético escenario que se produzca.

1.     Si hay grave falta de agua, ocurriendo a lo largo de toda la temporada, las parras sufrirán un severo debilitamiento, y tendrán muy mal rendimiento y baja calidad de su uva.  En esta situación, se recomienda evaluar fríamente, de acuerdo con la edad y condición de vigor del parronal, si se continúa o no con su explotación.  En caso de mantener el parronal, será necesario rebajarlo sobre madera gruesa, quedando por definir la época y altura del rebaje.

2.     En caso de que la restricción de agua sea moderada y se produzca solamente temprano en primavera (septiembre y octubre), el principal efecto será un menor desarrollo de brotes, lo que limitará seriamente los rendimientos y calidad de la uva.  En este caso es recomendable hacer un fuerte ajuste de carga y apropiados trabajos de manejo de follaje.

3.     Si el estrés hídrico es moderado, y se produce en el período entre cuaja y pinta, se afectará negativamente el calibre de las bayas, los rendimientos, y la condición de guarda de la uva.  Además, se inducirá mayor fertilidad de yemas para la temporada siguiente. En esta situación se sugiere cosechar la fruta lo más rápido posible una vez alcanzada su madurez comercial, y hacer un óptimo manejo de la fruta en poscosecha.  Para la temporada siguiente, se recomienda hacer un buen análisis de yemas previo a la poda invernal, lo que permitirá definir tipo y cantidad de materiales frutales.

4.     Por otra parte, con déficit hídrico en el período poscosecha, según su magnitud y duración, pueden verse afectadas negativamente la acumulación de reservas en los tejidos y el desarrollo de raicillas de otoño.  Esto se traducirá en brotaciones primaverales lentas y débiles, sugiriéndose apoyo nutricional vía follaje.

Finalmente, y en lo inmediato, es muy importante que el suelo tenga un adecuado contenido de humedad antes de la brotación, por lo que, si se dispone de agua de riego, recomiendo dar uno o dos buenos riegos (en profundidad) antes del 20 de agosto.

 

    


domingo, 8 de agosto de 2021


 PODA DE CIRUELOS D'AGEN

              

                         

La consolidación de la exportación en fresco de ciruela D'Agen a China ha suscitado un creciente interés en mejorar el manejo productivo de los huertos de este tipo de ciruelos, para así satisfacer los requerimientos del mercado chino.

Además de optimizar las prácticas de riego, la labor más incidente para lograr un buen resultado productivo (a mi juicio responsable al menos de un 70 % del éxito final) es la poda invernal.

En este artículo entregaré algunos fundamentos y consideraciones prácticas para la poda invernal de ciruelos D’Agen, buscando mejorar los resultados productivos y la calidad de la fruta.


Fundamentos


1.   Los dardos son los principales elementos productores de fruta.  Duran 2 a 3 temporadas en óptima función productiva. 

 

2.   El árbol no se pone “añero”.  Es el dardo el que se hace “añero”.  A medida que va envejeciendo, más allá de los 2 a 3 años, se va alargando, haciéndose “colgante” y/o “añero”.  Por esto, es fundamental la permanente renovación de dardos, a partir de estimular el desarrollo de materiales anuales de buen vigor, y posteriormente conservarlos en la poda.

 

3.   Hay cierta producción de fruta de buena calidad en brindillas anuales, y algunos años en la base de las ramillas.

 

4.   Para los huertos de ciruelo D’Agen tradicionales, plantados sobre portainjerto Marianna 2624, a distancias de 4,5 a 5 m entre hileras y 4,0 a 3,5 m sobre la hilera, formados en multieje o copa cerrada, con 4 o 5 ejes, es recomendable desarrollar en cada eje 4 (máximo 5) ramas laterales abiertas hacia posición cercana a la horizontal.  En cada una de estas ramas laterales se “construyen” unos 4 a 6 cargadores (ramillas endardadas nuevas), que se van renovando gradualmente, de modo de mantener siempre dardos nuevos en producción y funcionamiento.

 

5.   En su parte más alta, el árbol no debe tener muy alto vigor y tampoco terminar en muchas puntas, pues además de producir excesivo emboscamiento, se inhibe la brotación de nuevos laterales en los ejes.


Consideraciones prácticas


1.   Eliminar todos los dardos alargados viejos o “elementos colgantes” ubicados en los primeros 40 cm (medidos desde la base) de cada eje.  La fruta que producen estos elementos es chica, blanda y de bajo contenido de azúcar.

 

2.   En cada rama lateral eliminar los cargadores de menor vigor, y recortar los elementos anuales endardados dándoles rigidez.

 

3.   Chupones: en general se eliminan, excepto cuando están bien ubicados para reemplazar un eje o formar una lateral.

 

4.   Ramas laterales muy alargadas deben ser podadas hacia atrás, para evitar su desganche o quebradura.

 

5.   En la terminación de cada eje, conservar la cantidad de dardos y ramillas apropiada para su condición de vigor.  

 

6.   Plantas afectadas por hongos de la madera: podarlas separadamente.