A menudo me encuentro con programas fitosanitarios y/o de fertilización foliar en que hay una notoria exageración de uso de productos. En algunos casos esto tiene una repercusión a nivel de costos innecesarios para el productor, pero en otras oportunidades además hay un importante efecto perjudicial en el equilibrio vegetativo/productivo de la planta y/o en la calidad y condición de la fruta.
Algunos ejemplos habituales de los efectos negativos de este abuso de productos son:
- Huertos de nogales en formación: el exceso de uso de productos derivados de algas ocasiona crecimientos exuberantes y atraso en la lignificación de la madera.
- En variedades de cerezos con problemas de cuaja, el uso en floración de productos que estimulen el desarrollo temprano del follaje puede incrementar notoriamente el aborto de fruta.
- El uso excesivo de ácido giberélico y citoquininas sintéticas en la producción de uva de mesa se traduce en mayor incidencia y severidad de "hairline".
Me parece necesario preguntarse siempre cuál es el objetivo de cada periodo de crecimiento o productivo del huerto, y como influye cada tratamiento (o las múltiples aplicaciones de cada uno) en el logro de ese objetivo.