lunes, 23 de mayo de 2016

CONSIDERACIONES PARA LA ELECCION DE VARIEDADES DE CAROZOS


(Resumen de mi artículo publicado en Mundoagro número 72 (2015) )
 
Los distintos actores de la industria productora y exportadora de frutas de carozos están de acuerdo en  la necesidad de reemplazar algunas variedades tradicionales que no están cumpliendo los estándares productivos, de calidad o de comportamiento en post cosecha que requiere este competitivo mercado. 
 
Se recomienda su reemplazo por otras nuevas, establecidas con modernos sistemas productivos (http://hpinochet.blogspot.cl/2016/05/la-importancia-del-sistema-productivo.html)  que sean más eficientes y tengan menor intensidad de uso de mano de obra.

El éxito comercial de una nueva plantación de carozos dependerá de la acertada elección de la nueva variedad y del sistema productivo a utilizar específicamente para ella.  Estas son las decisiones más importantes que debe tomar el productor, y al mismo tiempo las más difíciles, no sólo porque hoy en día para adquirir una nueva variedad hay que pagar algún tipo de royalty o formar parte de un club restringido, sino también debido a la limitada información disponible de su comportamiento en Chile, bajo las condiciones de un huerto comercial.
 
ORIGEN DE LAS NUEVAS VARIEDADES
 
Hoy en día la mayoría de las nuevas variedades de carozos presentes en Chile provienen de programas de mejoramiento genético privados extranjeros, que en general buscan perfeccionar las características productivas de la especie y la apariencia y calidad comestible de la fruta.  En este último punto se ha buscado obtener frutas con mejor sabor y textura, e incluso con aromas característicos, para cautivar al consumidor.  Por otra parte, debido a la distancia que separa a Chile de los principales mercados compradores,varios de estos programas se están haciendo cargo de la necesidad de contar con variedades de larga vida de post cosecha.
A pesar de la experiencia y seriedad de los programas extranjeros de mejoramiento, sólo un bajo porcentaje de sus nuevas selecciones o variedades llega a tener buenos resultados en Chile, debido a las importantes diferencias de clima, suelo, agua de riego, y sistemas productivos (CSASP), existentes entre su país de origen y el nuestro.  Así, el productor debe tener especial cuidado al elegir para sus plantaciones una nueva variedad extranjera, por muy exitosa que esté resultando en su zona de origen.
No obstante lo anterior, en Chile también se están desarrollando algunos programas de mejoramiento genético de carozos.  El más antiguo es Australis Breeding, asociación entre la Universidad de Chile y A.N.A. que data de 1998, y que posee a la fecha cinco variedades comerciales.  Por otra parte, en julio de 2007 la Pontificia Universidad Católica de Chile inició su programa de mejoramiento, que por el momento no tiene presencia de productos comerciales.  Una de las ventajas de los programas nacionales es que la selección se efectúa bajo las condiciones locales; es decir, se lleva acabo con el efecto de nuestros propios CSASP.  Así, los materiales sobresalientes de estos programas tienen mayor probabilidad de alcanzar buenos resultados en los futuros huertos chilenos.  No obstante, esto por sí solo no asegura el éxito productivo de una plantación comercial, pues los carozos suelen tener importantes cambios en su comportamiento, con pequeñas  variaciones de clima y suelo.

POSIBLES BENEFICIOS DE LAS NUEVAS VARIEDADES
 
En este punto, hay que destacar que no existe la variedad perfecta.  Por muy sobresalientes que sean sus características, siempre presentará algunos inconvenientes productivos, o de calidad o de condición de la fruta en post cosecha.  Así, los desarrolladores de las nuevas variedades y los viveros licenciados para su venta tienen una gran responsabilidad en la entrega de la información más fidedigna y completa posible, tanto de las ventajas como de los puntos débiles de sus nuevos productos, de modo que el productor frutícola pueda aquilatarlos correctamente, y los técnicos puedan abordar agronómicamente los inconvenientes en forma oportuna y apropiada.
Algunos posibles beneficios (normalmente no van todos juntos) que podría obtener el productor con una selección varietal adecuada para su condición CSASP, son:
 
  • Adaptación a las nuevas condiciones de clima que está originando el cambio climático global en nuestro país.
  • Época y cantidad de floración apropiadas al CSASP.
  • Mayor productividad.
  • Mejor calibre de frutos (lo que es particularmente interesante en las variedades de cosecha temprana, pero también relevante con altas productividades en las de media estación y tardías).
  • Menor susceptibilidad a algunos problemas de apariencia de la fruta.
  • Mejor coloración de la fruta.
  • En cosecha mantener la firmeza de frutos por un tiempo relativamente prolongado.
  • Maduración bastante homogénea entre frutos, lo que se traduce en una menor cantidad de pasadas de cosecha por el huerto.

RECOMENDACION AL PRODUCTOR: SEGUIMIENTO
 
Considerando lo señalado, para el productor que desea establecer un huerto con las nuevas variedades es altamente recomendable efectuar un seguimiento periódico a las unidades o huertos demostrativos de los viveros licenciados en Chile, durante dos a tres años, en las siguientes épocas:
-       En invierno, antes de la poda invernal
-       En invierno, después de ella
-       Durante la floración
-       Con frutos cuajados definidos
-       Después del raleo de frutos
-       Inmediatamente antes de la cosecha
-       Durante la cosecha

La recopilación de información relevante en esas fechas facilitará la definición de las nuevas variedades a establecer.



 
 

lunes, 16 de mayo de 2016

PROTOCOLOS EN FRUTICULTURA


¿Qué es un protocolo en fruticultura?

Es un plan que incluye un conjunto de acciones para enfrentar y resolver algún problema productivo particular.
 
Un protocolo describe el (los) objetivo (s) a alcanzar, el procedimiento práctico para ello y las consideraciones pertinentes en cada etapa.  También contempla el diseño de las operaciones que se emplearán para medir e interpretar los resultados obtenidos.
 
Además de lo anterior, un protocolo entrega los antecedentes y motivos por los cuáles se ha generado; vale decir, la importancia de solucionar el problema específico.
 
 
¿Por qué usar protocolos en la producción frutícola?

Porque:
  1. Los sistemas productivos en Fruticultura son complejos, y adicionalmente están en permanente evolución a lo largo del tiempo.
  2. La fruticultura está compuesta de múltiples detalles.  Así, para abordar correctamente un problema hay que hacerlo en forma ordenada y con una buena planificación.
  3. Las empresas frutícolas suelen presentar cambios importantes y  periódicos en el personal que tiene un mando productivo relevante.
  4. Permiten que todos los actores productivos logren consensos en la solución de problemas.
 
Características de un buen protocolo
  1. Se ha identificado adecuadamente el problema y se propone un conjunto de acciones coherentes con su solución.
  2. Ha sido confeccionado por un técnico especialista en combinación con la gente del predio, de modo que se puedan adecuar los procedimientos a las realidades particulares de cada huerto y su entorno laboral.
  3. Debe estar escrito en lenguaje simple.
  4. Incluye mediciones objetivas para evaluar los resultados obtenidos.
  5. Sin perder su forma principal, se debe adaptar a eventuales leves modificaciones prácticas, que puedan surgir durante su ejecución.
  6. Todos los actores productivos (desde el gerente agrícola al encargado de campo) lo deben conocer y seguir.
 

domingo, 15 de mayo de 2016

EL EQUILIBRIO VEGETATIVO/PRODUCTIVO

Para que una plantación frutal muestre a lo largo de los años un óptimo resultado productivo, combinando un alto rendimiento con una muy buena calidad y condición de la fruta, es necesario que el sistema productivo (ver la importancia del sistema productivo ) se encuentre en un apropiado equilibrio vegetativo/productivo.  Esto significa que las plantas deben tener la cantidad de follaje adecuado para el número de frutos que se está buscando producir, pero bien distribuido en una cierta cantidad de unidades productivas que tengan su vigor controlado.
 
En un huerto peatonal, establecido a densidades medias de plantación (850 a 2.000 plantas por hectárea), usando un portainjerto de vigor medio a vigoroso, es fundamental lograr el equilibrio vegetativo productivo a temprana edad, ya que además de alcanzar el objetivo productivo, se facilita la renovación posterior de las unidades frutales.

A continuación analizaremos en un par de casos la importancia de manejar adecuadamente los sistemas productivos para generar el equilibrio vegetativo/productivo:

1. Extremadura, España: cerezos variedad Lapins de tercera hoja, conducidos en sistema KGB.


Árbol con alto vigor (no equilibrado).  No desarrolló  yemas
frutales en la base de los tubos productivos y no tendrá una
adecuada producción a temprana edad.
 


Árbol equilibrado.  Con abundante presencia de yemas
frutales desde la base de los tubos productivos.  Tiene
potencial para una alta producción desde temprana edad.

 2. En Chile es bastante frecuente encontrar parronales de uvas de la variedad Red Globe envejecidos prematuramente, entre los 9 y 12 años de edad, como se aprecia en la siguiente foto.  Es necesario subrayar que en esta condición es imposible tener una buena producción de fruta, con alta calidad y óptima condición de almacenamiento en postcosecha.
 

Cabe destacar que estos parronales llegaron a esta situación por un desequilibrio a través de algunos años entre la carga excesiva (elevados rendimientos, con uvas de gran calibre, y el agravante de madurez tardía) y la cantidad de follaje que pudieron desarrollar.  A esto se debe agregar que Red Globe no es una variedad vigorosa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 6 de mayo de 2016

LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA PRODUCTIVO


 
Un sistema productivo (SP) es el conjunto de las definiciones iniciales (variedad, portainjerto, distancia de plantación, sistema de conducción, orientación de las hileras, mejoramiento de suelo) que se han tomado para un huerto frutal o parronal  y de las prácticas posteriores (podas de formación, de producción, y en verde, fertilización, riego, raleo de frutos, control de malezas, manejos fitosanitarios y otras intervenciones) que se realizan en él.
 
Antes de establecer una plantación frutal es fundamental realizar un buen diseño del SP, que debe propender a la obtención del mejor resultado posible en rendimiento, calidad y condición de la fruta, para la situación específica de disponibilidad y calidad de agua de riego, clima y suelo del lugar. 
 
Por otra parte, es importante destacar que un buen SP debe ser dinámico, permitiendo la eventual modificación de las prácticas mencionadas más arriba, de modo que  responda oportunamente a los problemas que esté presentando el huerto a lo largo del tiempo.
 


Nectarinos conducidos en V Perpendicular (Rancagua; Chile)
 
                                 
Entre las especies frutales, los carozos y la uva de mesa son particularmente sensibles en sus consecuencias productivas al uso de un determinado SP.  Por ejemplo, en numerosas ocasiones hemos podido constatar como el uso de un cierto portainjerto, no apto para el resto del SP, ha originado efectos negativos en rendimientos, calibre de la fruta, o su calidad o vida de post cosecha.  Lo mismo ha sucedido con determinadas prácticas de manejo como podas, fertilización, riegos, uso de algunos reguladores de crecimiento, etc., que no son coherentes con el SP que se está llevando a cabo.

De lo anterior se desprende la importancia de diseñar un SP acorde a las características de cada variedad, y de implementar en forma oportuna y apropiada las eventuales modificaciones que este requiera.



Ciruelos formados en eje (Paine, Chile)

 
A mi juicio, las bases para el diseño de un SP eficiente y sustentable para la fruticultura del siglo XXI deben considerar lo siguiente:
  • Huerto peatonal.
  • Elección de la variedad adecuada, conociendo bien sus atributos y limitaciones.  El ideal es una o máximo dos pasadas de cosecha.
  • Conocimiento de los hábitos vegetativos y productivos de la especie/variedad (conocimiento de la unidad productiva).
  • Estimación del rendimiento total y exportable según las condiciones de agua, clima y suelo del lugar.
  • Cálculo de la cantidad de unidades productivas requeridas por hectárea para obtener el rendimiento potencial.
  • Determinación de la cantidad de unidades productivas por planta.
  • Definir la arquitectura de la planta.  Esto consiste en establecer una forma que permita a la vez tener la cantidad de unidades productivas necesarias, favorecer su renovación, mantener un adecuado equilibrio vegetativo/productivo y facilitar las labores de huerto.
  • Simplificar el manejo del huerto: poda, raleo de frutos y otras labores deben ser simples y con instrucciones sistematizadas.
  • Fertilización adecuada al equilibrio vegetación/producción y de bajo impacto ambiental.
  • Aporte del agua de riego estrictamente necesaria.  La sequía que ha afectado a Chile en los últimos 6 años nos ha enseñado bastante al respecto.
  • Uso racional y sustentable de los pesticidas (conocimiento y monitoreo permanente de plagas y enfermedades, aplicación oportuna y eficiente, disminuir mojamientos sin afectar la cobertura, uso de bio-pesticidas, etc.).


Cerezo Lapins en sistema KGB (Extremadura, España)