lunes, 27 de septiembre de 2021

 

NUTRICION VS FERTILIZACION EN FRUTICULTURA  1

FUNDAMENTOS

                                        


En algunas especies frutales ya se ha iniciado la práctica de la fertilización de los huertos, y en otras está por comenzar.  Por este motivo, he decidido escribir una serie de artículos cuyo objetivo es abordar la fertilización dentro del contexto de la nutrición adecuada (integral) de una plantación frutal.

Después de haber realizado un programa completo de fertilización, a menudo el resultado final productivo y de desarrollo de las plantaciones no es el esperado por el productor.  Más allá de posibles errores en el tipo de fertilizante usado, las dosis aplicadas, las épocas de fertilización o la forma de aplicar los fertilizantes, normalmente se desconoce o se pasa por alto que la fertilización es uno de los componentes de un amplio concepto llamado nutrición.   

Podemos definir la nutrición como todos los elementos necesarios que debe “absorber” una planta para su funcionamiento.  Cabe señalar que la nutrición siempre está presente; puede ser suficiente o insuficiente para que un vegetal muestre todo su potencial.  Incluso cuando no hay fertilización aportada por el ser humano, hay una nutrición base entregada por la interacción de agua – clima – suelo del lugar.    

Antes de referirnos a la nutrición adecuada (integral) de los huertos frutales, es conveniente tener presente que el objetivo de cualquier plantación frutal comercial es obtener la mayor producción de frutas, de alta calidad, y buena condición de poscosecha, a través de los años.  Para esto se debe generar una nutrición adecuada, que es la que permitirá una alta producción de carbohidratos por las hojas, y posteriormente una buena distribución de ellos entre los diferentes órganos de la planta: raíces, estructuras permanentes (tronco, brazos, maderas secundarias, cargadores), brotes, hojas y frutos.  Los factores ambientales tienen una gran incidencia en la formación, almacenamiento y uso de carbohidratos en la planta; pero, mediante las prácticas culturales del huerto, es posible influir significativamente en la distribución de los carbohidratos entre los diferentes órganos, buscando favorecer a los que nos interesen según la época del año.  La fertilización bien ejecutada es una poderosa herramienta para conseguirlo.

Nutrición adecuada

La nutrición adecuada de plantas frutales considera, en orden de importancia, los siguientes elementos:

1. Agua (nutrición hídrica).  Las plantas requieren un suministro adecuado de agua – que absorben por sus raíces – no solo porque “ingieren” los nutrientes minerales disueltos en ella, sino también por las otras múltiples funciones que cumple el agua en los vegetales.  Así, es importante que el sistema radicular esté en buenas condiciones (cantidad de raíces y sanidad de ellas) para que pueda absorber el agua necesaria.

 

2. Anhídrido carbónico (nutrición carbonada).  Todos los vegetales requieren anhídrido carbónico (CO2), que está en el aire, para elaborar los carbohidratos que usan posteriormente en todos sus procesos, incluyendo la formación de los compuestos que dan estructura y sabor a la fruta.  Aunque el suministro atmosférico de CO2 no es una limitante, como son las hojas las que absorben este gas, tanto la cantidad de ellas como su condición ponen un límite a su disponibilidad para la planta.    

 

3. Nutrientes inorgánicos esenciales (nutrición mineral).  Corresponden a elementos químicos que están en el suelo, y que las plantas los absorben disueltos en el agua.  Tienen múltiples funciones en los vegetales.  Habitualmente se clasifican en macronutrientes (las plantas los requieren en altas cantidades) y micronutrientes (se necesitan pequeñas cantidades de ellos para un buen funcionamiento).  La fertilización habitual de los huertos está basada principalmente en el aporte de fertilizantes que contienen macronutrientes.

 

En los siguientes artículos de esta serie iremos desarrollando cada uno de los elementos de la nutrición adecuada.