jueves, 11 de agosto de 2016

NO SIEMPRE MAS ES MAS

A menudo me encuentro con programas fitosanitarios y/o de fertilización foliar en que hay una notoria exageración de uso de productos.  En algunos casos esto tiene una repercusión a nivel de costos innecesarios para el productor, pero en otras oportunidades además hay un importante efecto perjudicial en el equilibrio vegetativo/productivo de la planta y/o en la calidad y condición de la fruta. 
 
Algunos ejemplos habituales de los efectos negativos de este abuso de productos son:
  1. Huertos de nogales en formación: el exceso de uso de productos derivados de algas ocasiona crecimientos exuberantes y atraso en la lignificación de la madera. 
  2. En variedades de cerezos con problemas de cuaja, el uso en floración de productos que estimulen el desarrollo temprano del follaje puede incrementar notoriamente el aborto de fruta.
  3. El uso excesivo de ácido giberélico y citoquininas sintéticas en la producción de uva de mesa se traduce en mayor incidencia y severidad de "hairline".  
Me parece necesario preguntarse siempre cuál es el objetivo de cada periodo de crecimiento o productivo  del huerto, y como influye cada tratamiento (o las múltiples aplicaciones de cada uno) en el logro de ese objetivo. 

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