NUTRICION VS FERTILIZACION EN FRUTICULTURA 2
AGUA (NUTRICION HIDRICA)
El agua es la invitada a este segundo artículo de la serie Nutrición
vs Fertilización en Fruticultura. Como
hay mucha información disponible sobre la fisiología del agua en las plantas,
su dinámica en el suelo y la descripción de los sistemas de riego, mi propósito
al escribir estas líneas es entregar información práctica, recolectada durante
muchos años de experiencia, respecto al uso y manejo del agua de riego,
buscando optimizar su aspecto nutricional en frutales.
Factores importantes a considerar para una buena nutrición
hídrica
1. Puesto que el agua es
absorbida por las raíces, el sistema radicular debe estar en buena condición. En este punto es importante evaluar, al menos
3 a 4 veces al año, a través de la inspección de calicatas, la calidad,
cantidad, vigor y capacidad de desarrollo de raíces de las plantas. En estas inspecciones se debe revisar la
cantidad de raicillas finas y de raíces de hasta 2 mm de diámetro, que son las
que principalmente absorben el agua y los nutrientes inorgánicos. También hay que examinar la presencia de
plagas radiculares, como burritos, cabritos, nemátodos y pulgones de la raíz en
pomáceas, para determinar eventuales medidas de control o de mitigación (en el
caso de nemátodos).
2. Efectuar riegos adecuados para el
sistema productivo elegido, considerando las características de clima y suelo
del lugar. En este punto, me parece necesario destacar
lo siguiente:
v Evitar excesos de humedad en
el suelo temprano en la temporada (salidas de invierno – inicios de primavera)
y en la cosecha, ya que se produce asfixia radicular y la consiguiente muerte
de raicillas.
v Por otra parte, falta de
humedad en el suelo durante períodos de alta temperatura (verano y otoño) producen
muerte de raicillas.
v Recomiendo definir la
profundidad efectiva a la cual debe regarse. Para ello se confeccionan múltiples
calicatas por huerto de iguales características, y se revisa la ubicación en
profundidad de las raicillas y raíces de hasta 2 mm de diámetro.
v Sugiero implementar y operar
en forma adecuada instrumentos para determinar el contenido de humedad en el
suelo: tensiómetros, bloques de resistencia eléctrica o sondas de capacitancia. En este punto es muy importante definir los
sectores y plantas a monitorear (deben ser representativos) y colocar
apropiadamente los instrumentos; con ello las lecturas tendrán validez práctica
para establecer pautas de riego.
v En complemento a lo
mencionado en el punto anterior, es imprescindible chequear en forma periódica la
humedad de suelo a través de la inspección de calicatas representativas.
v Es recomendable efectuar pruebas
de infiltración del agua en cada huerto.
En ocasiones la velocidad de infiltración del agua en el tiempo es inferior
a la tasa de aporte del riego, generándose escurrimientos cuando hay riegos
prolongados.
v En riegos por surcos se debe
tener especial cuidado con el sellado de los surcos debido al depósito de sedimentos. En estos casos se recomienda repasar los
surcos de riego al menos una vez por mes durante la temporada de riego.
3. Caracterizar adecuadamente
la calidad química
del agua de riego. Para ello, en Chile, recomiendo
hacer análisis de nutrientes y de sales (cationes y aniones) tres veces durante
la temporada: mediados a fines de octubre, mediados a fines de diciembre y
fines de marzo, pues el contenido de nutrientes y sales sufre variaciones
importantes durante la temporada de riego. La sequía que afecta a nuestro país
por ya más de 12 años ha ido incrementando gradualmente tanto el pH del agua de
riego, como su contendido de sales, lo que ya está produciendo efectos
negativos en algunos frutales más sensibles.
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