Durante mucho tiempo la fruticultura ha entendido la "fertilidad del suelo" como el contenido y la disponibilidad de los 13 elementos químicos habituales:
- Los macronutrientes primarios: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).
- Los macronutrientes secundarios: calcio (Ca), magnesio (Mg) y azufre (S).
- Los micronutrientes: fierro (Fe), cobre (Cu), manganeso (Mn), zinc (Zn), boro (B), molibdeno (Mo) y Cloro (Cl).
Actualmente el concepto ha cambiado notoriamente. A mi juicio, en fruticultura la "fertilidad de un suelo" es la capacidad que tiene para hacer crecer y fructificar adecuadamente (en cantidad, calidad y condición de frutos) a las especies frutales que se adapten al lugar por clima y calidad de agua de riego. Así, podemos hablar de suelos más o menos fértiles en la medida que cumplan en mayor o menor medida este requisito.
Pero, cuáles son los componentes esenciales de un "suelo fértil" en fruticultura.
En primer lugar ciertas características físicas que son muy importantes:
- Profundidad efectiva de enraizamiento de al menos 90 cm. Para nogales 1,5 m.
- Buena Porosidad
- Adecuada capacidad de retención de humedad
- Estratas con poca variabilidad estructural y textural entre si
- Contendido de materia orgánica superior al 2%
Unido a lo anterior, un "suelo fértil" debe tener una buena actividad biológica, caracterizada por importante presencia de lombrices, y buenas poblaciones de bacterias y hongos que descompongan sustratos vegetales transformándolos en materia orgánica. Cuidado con el uso de ácido sulfúrico y muy altas dosis de fertilizantes, pues afectan negativamente a todos estos organismos.
En tercer orden de importancia está el contenido de elementos químicos, ya que pueden ser aportados al sistema.
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