SEQUIA: POSIBLES
REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO.
2. CEREZOS
En el segundo artículo de esta serie abordaré el posible impacto negativo que puede tener la falta de agua sobre el desarrollo vegetativo y productivo de los cerezos. Como fue mencionado en mi artículo anterior (SEQUIA: POSIBLES REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO. 1. Uva de Mesa), este efecto dependerá de la época en que ésta ocurra, su magnitud, su duración en el tiempo, y la condición previa de las plantas.
En primer lugar, asumiendo que hubo un adecuado suministro de agua
de riego en el período poscosecha, es fundamental que desde el estado de yema
hinchada hasta la cuaja de frutos el suelo tenga un buen contenido de
humedad. En caso contrario se producirán
problemas de cuaja y de desarrollo de brotes. Así, considerando la muy baja pluviometría de
este otoño e invierno a la fecha, recomiendo dar uno o dos buenos riegos (en
profundidad) antes del 20 de agosto, si se dispone de agua.
Si ocurre una restricción de agua moderada, que se produzca solamente
durante septiembre y la primera quincena de octubre, se vería afectada
negativamente la división celular de los frutos y su desarrollo de pared
celular, y también el crecimiento de brotes y hojas. Esto traerá consigo un menor potencial de
calibre y fruta más blanda, y además originará ramillas más cortas y dardos más
compactos para la siguiente temporada.
Si este fuera el escenario, sugiero hacer ajuste temprano de carga (según
la cantidad de la cuaja) y realizar varias aplicaciones foliares de calcio y
bioestimulantes.
Por otra parte, si hay un déficit significativo de agua durante
las últimas tres semanas antes de cosecha (fase III, elongación celular) el
tamaño de la fruta y su firmeza se verán seriamente afectados, y también el
desarrollo de brotes. En este caso,
sugiero evaluar la eliminación total de la fruta y concentrarse en favorecer la
integridad de las hojas, pensando en la siguiente temporada y la permanencia
del huerto a futuro.
Cabe señalar que restricciones hídricas importantes—pero sin que provoquen
caída de hojas—en el período de inducción y posterior diferenciación de yemas
frutales (noviembre a abril) darán origen a una muy alta cantidad de frutos dobles
o deformes en la cuaja de la primavera siguiente. En esta circunstancia el uso de bloqueadores
solares no será de utilidad.
Ante una muy grave escasez de agua a lo largo de toda la
temporada, en algún momento será necesario implementar medidas drásticas, como
puede ser dejar algunos huertos en producción y otros rebajarlos fuertemente
sobre madera gruesa (“poda a tocones”).
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