SEQUIA: POSIBLES REPERCUSIONES Y RECOMENDACIONES DE MANEJO.
1. UVA DE MESA
Ante la crítica situación de falta de lluvias otoñales e invernales, y la escasa acumulación de nieve que se ha registrado esta temporada, especialmente en la zona comprendida entre Aconcagua y Curicó, unidas a una sequía de más de 10 años, varios productores me han consultado qué hacer.
Esto me ha motivado a escribir una serie de artículos,
buscando entregar orientaciones para algunas especies frutales (uva de mesa y
carozos), respecto a las posibles repercusiones que esta situación puede tener
en su comportamiento vegetativo y productivo, y cómo enfrentar su manejo.
En términos generales, es muy difícil predecir con exactitud el
impacto de la falta de agua sobre el comportamiento vegetativo y productivo de vides
y carozos, ya que su efecto dependerá de la época en que ésta ocurra, su
magnitud, su duración en el tiempo, y la condición previa de las plantas.
No obstante lo anterior, a continuación se esbozan algunas ideas y
recomendaciones para uva de mesa, dependiendo del hipotético
escenario que se produzca.
1.
Si hay grave falta de agua, ocurriendo a lo largo de toda la
temporada, las parras sufrirán un severo debilitamiento, y tendrán muy mal rendimiento
y baja calidad de su uva. En esta situación,
se recomienda evaluar fríamente, de acuerdo con la edad y condición de vigor
del parronal, si se continúa o no con su explotación. En caso de mantener el parronal, será
necesario rebajarlo sobre madera gruesa, quedando por definir la época y altura
del rebaje.
2.
En caso de que la restricción de agua sea moderada y se produzca solamente
temprano en primavera (septiembre y octubre), el principal efecto será un menor
desarrollo de brotes, lo que limitará seriamente los rendimientos y calidad de
la uva. En este caso es recomendable hacer
un fuerte ajuste de carga y apropiados trabajos de manejo de follaje.
3.
Si el estrés hídrico es moderado, y se produce en el período entre
cuaja y pinta, se afectará negativamente el calibre de las bayas, los rendimientos,
y la condición de guarda de la uva.
Además, se inducirá mayor fertilidad de yemas para la temporada siguiente.
En esta situación se sugiere cosechar la fruta lo más rápido posible una vez
alcanzada su madurez comercial, y hacer un óptimo manejo de la fruta en poscosecha. Para la temporada siguiente, se recomienda
hacer un buen análisis de yemas previo a la poda invernal, lo que permitirá
definir tipo y cantidad de materiales frutales.
4.
Por otra parte, con déficit hídrico en el período poscosecha,
según su magnitud y duración, pueden verse afectadas negativamente la
acumulación de reservas en los tejidos y el desarrollo de raicillas de otoño. Esto se traducirá en brotaciones primaverales
lentas y débiles, sugiriéndose apoyo nutricional vía follaje.
Finalmente, y en lo inmediato, es muy importante que el suelo tenga
un adecuado contenido de humedad antes de la brotación, por lo que, si se dispone
de agua de riego, recomiendo dar uno o dos buenos riegos (en profundidad) antes
del 20 de agosto.
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