lunes, 2 de agosto de 2021

 USO DE CIANAMIDA HIDROGENADA EN FRUTALES

La falta de frío invernal de las últimas temporadas, particularmente en muchos lugares de la zona comprendida entre Aconcagua y Curicó, ha llevado a que un creciente número de productores frutícolas haya optado por introducir el uso de cianamida hidrogenada en sus huertos.

Los primeros ensayos y experiencias en huertos chilenos con cianamida hidrogenada datan de la década de los 80, habiéndose empleado en perales y ciruelos para hacer coincidir polinizantes de floración tardía con la variedad principal, y en kiwis y vides, para mejorar brotación.  Mucha agua ha pasado bajo el puente desde esa época, y actualmente hay bastante información disponible respecto a dosis y épocas de aplicación, por lo que este artículo no tratará especialmente estos ámbitos, sino otros aspectos que me ha tocado oír o ver en repetidas ocasiones:

  1. La aplicación de cianamida puede provocar toxicidad en algunas yemas y a veces en brotes no bien lignificados (que se traducen en quemaduras) cuando la planta ha estado creciendo hasta muy tarde en otoño.  También en aplicaciones con temperaturas cercanas a 0° C, o por exceso de depósito sobre las yemas de la mezcla aplicada.
  2. Se debe tener precaución en su uso cuando las brácteas de las yemas se han abierto ligeramente a causa de altas temperaturas en mayo y junio.   
  3. El uso de un surfactante órgano-siliconado es recomendable; pero también hemos visto buen resultado cuando no ha estado disponible en el mercado.
  4. La cianamida hidrogenada reemplaza la acumulación de frío que requieren las yemas para activarse, pero es la acumulación de calor con posterioridad a su aplicación la que producirá la fecha definitiva de brotación.  Es decir, en zonas o años con salida de invierno frío, y según la especie frutal tratada, no necesariamente habrá una importante anticipación de floración o brotación.
  5. No obstante lo anterior, en general su uso anticipa la floración y cuaja entre 6 y 9 días, respecto a los huertos no aplicados, transformándose en un riesgo (apuesta) ante heladas importantes de salidas de invierno e inicios de primavera.  
Un par de palabras respecto a la dosis.  A mi juicio debe determinarse teniendo en cuanta la combinación de los siguientes factores:
  • Potencial de acumulación de frío del lugar y del año (estimado).
  • Grado de lignificación de maderas y de "acondicionado otoñal" de las yemas.
  • Fecha de aplicación.
  • Equipo de aplicación: por el tamaño de gotas y su uniformidad.

 

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