Un
sistema productivo (SP) es el conjunto de las definiciones
iniciales (variedad, portainjerto, distancia de plantación, sistema de conducción, orientación de las hileras, mejoramiento de suelo) que se han tomado para un huerto frutal o parronal y de las prácticas posteriores (podas de
formación, de producción, y en verde, fertilización, riego, raleo de
frutos, control de malezas, manejos fitosanitarios y otras intervenciones) que se realizan en él.
Antes de establecer una plantación frutal es fundamental realizar un buen diseño del SP, que
debe propender a la obtención del mejor resultado posible en rendimiento, calidad y
condición de la fruta, para la situación específica de disponibilidad y calidad de agua de riego, clima y suelo del lugar.
Por otra parte, es importante destacar que un buen SP debe ser dinámico, permitiendo la
eventual modificación de las prácticas mencionadas más arriba, de modo que responda oportunamente a los problemas que
esté presentando el huerto a lo largo del tiempo.
| Nectarinos conducidos en V Perpendicular (Rancagua; Chile) |
Entre
las especies frutales, los carozos y la uva de mesa son particularmente sensibles en sus
consecuencias productivas al uso de un determinado SP. Por ejemplo, en numerosas ocasiones hemos
podido constatar como el uso de un cierto portainjerto, no apto para el resto
del SP, ha originado efectos negativos en rendimientos, calibre de la fruta, o
su calidad o vida de post cosecha. Lo
mismo ha sucedido con determinadas prácticas de manejo como podas,
fertilización, riegos, uso de algunos reguladores de crecimiento, etc., que no son
coherentes con el SP que se está llevando a cabo.
De
lo anterior se desprende la importancia de diseñar un SP acorde a las
características de cada variedad, y de implementar en forma oportuna y
apropiada las eventuales modificaciones que este requiera.
A mi juicio, las bases para el diseño de un SP eficiente y sustentable para la fruticultura del siglo XXI deben considerar lo siguiente:
- Huerto peatonal.
- Elección de la variedad adecuada, conociendo bien sus atributos y limitaciones. El ideal es una o máximo dos pasadas de cosecha.
- Conocimiento de los hábitos vegetativos y productivos de la especie/variedad (conocimiento de la unidad productiva).
- Estimación del rendimiento total y exportable según las condiciones de agua, clima y suelo del lugar.
- Cálculo de la cantidad de unidades productivas requeridas por hectárea para obtener el rendimiento potencial.
- Determinación de la cantidad de unidades productivas por planta.
- Definir la arquitectura de la planta. Esto consiste en establecer una forma que permita a la vez tener la cantidad de unidades productivas necesarias, favorecer su renovación, mantener un adecuado equilibrio vegetativo/productivo y facilitar las labores de huerto.
- Simplificar el manejo del huerto: poda, raleo de frutos y otras labores deben ser simples y con instrucciones sistematizadas.
- Fertilización adecuada al equilibrio vegetación/producción y de bajo impacto ambiental.
- Aporte del agua de riego estrictamente necesaria. La sequía que ha afectado a Chile en los últimos 6 años nos ha enseñado bastante al respecto.
- Uso racional y sustentable de los pesticidas (conocimiento y monitoreo permanente de plagas y enfermedades, aplicación oportuna y eficiente, disminuir mojamientos sin afectar la cobertura, uso de bio-pesticidas, etc.).
| Cerezo Lapins en sistema KGB (Extremadura, España) |
No hay comentarios:
Publicar un comentario